La felicidad es como una bolsa de patatas fritas, en ocasiones, cuanto menos dinero te gastes en ella mas te gusta, cuanto mas camines para conseguirla, mejor te sienta. También es un cumulo de desilusiones, debido a que al abrirlas, solemos encontrar que no están llenas del todo, están a la mitad llenas de aire, por lo que nos frustra saber que en el fondo, el objeto de nuestro deseo es en el fondo un combinado de aire y materia orgánica.
Lo cierto es que aun no he conocido a nadie a quien no le gusten las patatas fritas, con todas las desilusiones y esfuerzos que conllevan, pero también es cierto que estos sentimientos son los que nos hacen estar vivos, es la salsa de la vida, algo que en este ejemplo no viene envasado.
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